Posteado por: Contrapunto digital | febrero 20, 2012

A corazón abierto

  Nadie puede tener dos corazones. Nunca lo creí posible hasta el día que a mi abuela, quien ha vivido en dos siglos, le nació otro y en el lado derecho de su pecho. Un día de noviembre u octubre –del que no podría precisar fecha sin volver a experimentar la turbación ante el coqueteo de la muerte- el marcapasos me la trajo de vuelta con su bata de casa ceñida, sus pasos demasiado ágiles para soportar el peso de casi una centuria, sus historias de antes y sus manos huesudas, las mismas manos que me han cargado durante 27 años.

Hasta entonces no tuve uso de razón para aquilatar la pericia de los hombres. Solo aquella tarde me bastó para comprender que la perfección es un espejismo y para creer, con los ojos cerrados, que –como ella misma dice, “todo tiene arreglo, menos la muerte”.

Desde esa fecha, y hasta hoy, agradecí a Dios y a los hombres y a la revolución científico-técnica. A sus 93 años mi abuela es demasiado joven y demasiado osada para quedarse de brazos cruzados y resistirse a andar. Ella no lloró –y no lo sabe, ni lo sabrá- pero yo lo hice por ella. Será porque aunque me inculcó ese espíritu temerario desde los seis meses, cuando me le escapé volando en la palangana y caí de panza en el patio vecino sin rasguño alguno, no he aprendido a ser valiente ante las quebraduras de la gente que quiero.

Mas, en cambio, aprendí otras cosas: a vivir las historias de guardias rurales y Camino Real, de aparecidos y velorios y hasta a inventarme otras para no quedarme a la zaga en aquellas tardes de ingenio; a amar la lectura y el conocimiento nuevo –porque como siempre dice “saber no ocupa lugar”; a ser revolucionaria por principios, por herencia familiar y hasta por genética desde que le recomendó a mi mamá echar mi ombligo, caído a los nueve días, y mis primeras uñas cortadas en La historia me absolverá para que, según ella, saliera inteligente; a temerle a las ranas, hasta las de juguetes, y a los dentistas; a llegar puntual a la escuela; a peinarme sola a los cinco años para librarme de esas lomas que me crecían –a disgusto mío- entre motonetas y lazos; a estar informada; a escribir de todo, pero con fundamentos… y hasta le debo esta inapetencia crónica de la que intentan curarme hoy al cabo de casi tres décadas.

Por lo visto, tengo muchas deudas con mi abuela, estas y otras cuantas líneas más que llegarán sin prisa pese a que me espoleen las supersticiones. Pero, no puedo permitirme el silencio, porque al cabo de 93 años, mi abuela volvió a sorprenderme, a deslumbrarme como siempre y a confirmarme –aunque yo lo sabía desde que abrí los ojos al mundo-  que ella es tan singular que hasta vive con dos corazones. Lo único que no puede sospechar es que yo, con menos años a cuestas, tengo más que ella –y hasta creo que lo sabe aunque a veces lo calle- desde hace 27 julios gané dos madres.

Anuncios

Responses

  1. Dayi, has logrado que me emocione con este post. Si Tulina pudiera leerlo, de seguro te cargaría como hace siempre y te volvería a hacer la historia de cuando te le escurriste de la palangana, una historia que, por cierto, yo no sabía y que está digna de ser contada en nuestras tertulias. Precioso el post, casi tan precioso como ese ángel que tienes de abuela.

    • Tu comentario me ha causado la misma emoción, una muy parecida a la que sentí mientras saldaba esa deuda escrita con mi Tuli. Pero espero no leérselo, al menos por ahora, no vaya a ser que ella se emocione demasiado. De todas formas, hay cosas que no necesitan decirse.

  2. Me has hecho llorar, nunca he dejado de tener a mis abuelas conmigo, es verdad que hacen una falta enorme.

    • Yamileza, las abuelas son insustituibles, solo nos queda algún día retribuir tanto amor.

  3. Gracias, Leydi, por pasar y dejar anclada una de tus botellas en este post.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: