Posteado por: Contrapunto digital | marzo 30, 2012

Regreso

  Me lo imagino enfundado en una de sus camisas, con su rostro enjuto luego de tantos pesares callados. Me lo imagino tarareando, entre-dientes, El necio y sin creer la certeza de ese retorno con restricciones, aun antes de poner un pie en la escalerilla del avión.

No lo dudo, ya lo había ensayado desde antes y lo había repasado –sin quererlo, como se sueñan las utopías- tras el más cruel de los confinamientos. Meses atrás la libertad dejó de ser una quimera ansiada entre rejas y solo en aquel momento pudo tener, sin ataduras, el abrazo postergado de los suyos. Entonces lo conocí de veras, no como el héroe dibujado en las pancartas, de sonrisa mustia –aunque lo disimule- ; por vez primera lo vi de carne y hueso y pude aquilatar su hondura de padre tierno, de hijo amoroso, hermano preocupado, jodedor empedernido y hasta de esposo fiel.

Por eso hoy, cuando el Noticiero del Mediodía anunciaba su regreso a la isla, no pude menos que pensar en el René hombre y en todos esos sentimientos que de seguro se le estrujan en el alma, a despecho de hipertensiones. Pensé en su familia, en su hermano para quien no habrá, tal vez, otra posibilidad de reencuentro y también pensé en Olga, que de seguro todavía lo recuerda en short y pulóver en la sala de la casa con la misma alegría de hace trece años.

Y me lo imaginé ahí, parado al filo de las emociones sin tener que reprimir ni las lágrimas, sin tener que endilgarse una sonrisa para despistar las soledades de la prisión. Nunca antes lo vi de esa manera, por eso hoy, en ese instante en que las noticias lo traían de vuelta –todavía sin imágenes- no pude evitar ese escalofrío en el espinazo y supe que es mejor figurármelo así, de cuerpo entero, tocando el suelo de La Habana, antes de tener que imaginarlo con un pie en la escalerilla, otra vez, soportando el obligado regreso.

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Responses

  1. Créeme: este post es mucho más efectivo -por humano- que cualquier editorial. Gracias por hacer que me imaginara a René en el suelo de la Patria, vistiendo el más común de shortes en la sala de Olga. Al final los héroes no son sino de carne y hueso.

    • Gracias, mi Flor, parece que fueron las emociones y salió así, tal vez porque es de esa forma como prefiero imaginarlo. Ya tú lo dijistes: los hérores son de carne y hueso.


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