Posteado por: Contrapunto digital | septiembre 20, 2016

Papá cinco estrellas

20160908_212538Ella lo ama y no intenta disimularlo, o no quiere hacerlo. Ella lo ama tanto que no importó la cobija en aquella bolsa acuosa durante varios meses ni que las X se llevaran la delantera en el azaroso cruzamiento. El amor –o por lo menos el de ella- es también genético.

Quizás porque desde mucho antes de que lo conociera, él la amó primero. Fue un querer in crescendo el suyo: de un espermatozoide a un grano de frijol; de una silueta difusa en la pantalla del monitor a una pequeña que con el primer llanto también le arrancaría sus primeras lágrimas contenidas dentro de un quirófano.

Bastó que ella asomara la cabeza en aquel salón inundado de verde para enlazar amores. Sin apenas abrir los ojos ella lo supo entonces: al pie de la mesa quirúrgica estaba él esperándola como pocos han podido hacerlo en este mundo. Y comenzaron los enamoramientos recíprocos no solo porque confirmarían el inigualable parecido de ambos o porque en sus brazos calmó los primeros sollozos, sino –tal vez, supongo yo- porque el corazón, por tierno que sea, sabe olfatear amores puros.

Desde ese día de mayo ella lo confirmó su puerto seguro: con él todos los baños, los primeros pinchazos, las medicinas en jeringuillas, los paseos iniciáticos… Para retribuir tanta entrega ella solo lo complace: la risa en forma de beso cuando llega, los gorjeos más altos, los pipis más abundantes en su ropa…Y él feliz.

Tanto que hasta ha sido capaz de postergar estudios nocturnos para jugar con la oruga peluche encima de la cama, que ha aguantado sueños posguardia por tal de quedarse otro rato con ella en brazos, que se le empaña la mirada cada vez que una vacuna buena-mala hace subir fiebres.

Sucede todos los días de su vida, sin pausas, sin cansancios… Solo basta la voz en la puerta y la pregunta serpenteando la casa: ¿Dónde está la princesita de papá?, y en carcajada llega la respuesta.

Ella lo ama tanto que, con solo cuatro meses, en las noches de guardia los ojos se le pierden buscándolo debajo de la colcha. Ella lo sabe: el suyo es un papá único, cinco estrellas -como le dice mamá que por más que se encele de vez en vez también vive feliz de que ella lo quiera tanto-.

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Responses

  1. Dayi: me consta todo eso que dices, te quedó bello, la emoción no la pude contener. Te puedo asegurar que las hijas queremos mucho a nuestras madres, pero Lauren es tan dichosa como yo, contamos con unos padres CINCO ESTRELLAS. los quiero a los ttes

    • Sí, Yamil, tú también puedes dar fe de un papá cinco estrellas. Gracias por compartir palabra a palabra estas líneas. Un beso.

  2. Y yo con mis despistes acabo de darme cuenta que este Contrapunto digital no estaba en las tierras vecinas de la Isla nuestra de cada día… Me perdonas? Ya el error fue enmendado…
    No dejes de escribirle estas bellezas a Lauren, Dayi….
    Un besote de toda la familia trinitaria.

    • Carli, te perdono, claro que sí y cómo habrías de enlazarlo a tu Isla si este blog no puede ser más huérfano. No lo hagas, porque mis letras suelen ser escurridizas y ahora de mamá….


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